He leído el editorial “Desafíos para trasladar el basural de El Mollar” (13/02).. Aprovecho este espacio para ampliarlo. El valle de Tafí, como ecosistema, tardó millones de años en formarse, hasta alcanzar el equilibrio entre los componentes bióticos y abióticos que lo conforman. Por ello, la elección del sitio donde se instalará la planta de residuos urbanos es fundamental. Se debe tener en cuenta el área de influencia del proyecto, que es el espacio geográfico en el que se van a producir los impactos ambientales estimados (por ello, el lugar debe ser elegido con criterios ambientales). Es imprescindible que en la etapa de proyecto se realice un Estudio de Impacto Ambiental (EIA). En Tucumán el EIA se rige por lo indicado en el Artículo 17 de la Ley 6.253/91 y el Decreto 2.204/ 3 MP /91, que reglamenta el artículo mencionado y establece los requisitos para obtener el Certificado de Aptitud Ambiental (CAA). El Consejo Provincial de Economía y Ambiente (CPEA) es quien revisa y aprueba los EIA y la Dirección de Medio Ambiente (DMA) otorga el CAA. El talón de Aquiles del CPEA es que los ciudadanos desconocemos quiénes son, a quién representan y si tienen idoneidad, experiencia y títulos habilitantes para tomar decisiones en asuntos ambientales. Hay varios EIA que en su momento fueron aprobados, a pesar de los errores y falencias que contenían. Ejemplos: Ppantas San Andrés, Tafí del Valle, etc. Los errores comunes que tienen los estudios, son: 1) Presentados cuando la obra está en construcción (hecho consumado). 2) Descripción e información técnica incompleta o errónea del proyecto. 3) Errores metodológicos en la ponderación de los impactos y en las medidas preventivas y correctivas. 4) Falta de alternativas de ubicación, de la tecnología a utilizar, etc. 5) Son estudios unipersonales y no multidisciplinarios que estén de acuerdo con las características del proyecto y del medio 6) Ni los EIA, ni los CAA tienen plazos de vigencia, por lo que tienen carácter perpetuo. Es notoria la falta de participación pública, la de los vecinos y de terceros interesados en la preservación ambiental tucumana. Espero que lo expresado en esta carta sea tenido en cuenta en el proyecto de la planta que se pretende construir en El Mollar. Los pobladores permanentes del valle deberían comprometerse y luchar para que este ecosistema único e irrepetible se conserve.
Juan Francisco Segura
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